Posts tagged ‘DDHH’

diciembre 29, 2012

Se fortalece proyecto productivo que beneficia a familias desplazadas de San Carlos, San Francisco y Granada

Nariño y  Cocorná se beneficiarán en 2013 de proyectos para población desplazada y víctimas del conflicto armado.

MUNICIPIO DE SAN FRANCISCO alcaldia municipalFamilias del municipio de San Francisco, unas de las beneficiadas con el proyecto productivo. / Foto: sanfransisco-antioquia.gov.co

Con el fin de generar nuevas oportunidades para la población desplazada y víctima de este flagelo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y la Gerencia de Negritudes de Antioquia, en coordinación con la Federación Nacional de Cafeteros avanzan en la ejecución de dos proyectos productivos en municipios del Oriente, Urabá y Bajo Cauca antioqueño.

read more »

Anuncios
noviembre 13, 2012

En el Oriente antioqueño se realiza prueba piloto de plan que permitirá restituir tierras por vía ‘exprés’

Grupo élite investigará casos que no pasarán a justicia agraria. Urabá, Meta y Oriente antioqueño, primeros objetivos.

Foto: colombia.com

El Gobierno habilitará esta semana un mecanismo para adjudicar más de un millón de hectáreas a campesinos desplazados, abreviando trámites y evitando que los casos tengan que pasar por la justicia agraria.

read more »

septiembre 3, 2012

Firman convenio para la atención integral a víctimas del desplazamiento forzado en Nariño

Thérése Morel, representante de Acnur en Colombia; Silvia Rucks, directora del País del PNUD y Abelardo Antonio Arraut, alcalde de Nariño, en la firma del acuerdo. / Foto: PNUD Colombia.

La semana anterior, en el municipio de Nariño se suscribió un Memorando de Entendimiento que busca fortalecer la atención integral a las víctimas del desplazamiento forzado en este municipio.

read more »

agosto 2, 2012

Retornados a San Carlos inaugurarán sala de procesos y centro de acopio piscícola

Foto archivo: minuto30.com

60 productores que hacen parte de la Asociación de Piscicultores del municipio de San Carlos, en su mayoría desplazados por la violencia y que han retornado a la localidad, inaugurarán mañana viernes 3 de agosto a las 10:00 a.m, la sala de procesos y centro de acopio piscícola.

read more »

julio 14, 2012

Unión Europea respaldará programa antiminas que beneficia a diez municipios del Oriente antioqueño

Los municipios beneficiados en el Oriente son: Argelia, El Carmen de Viboral, Cocorná, Granada, La Unión, Nariño, San Francisco, San Luis, San Rafael y Sonsón.

En lo que va corrido del año, 29 personas han sido afectadas por minas antipersona en Antioquia. Desde 1990 se han registrado 2.207 casos. Destinan 7.2 millones de euros para la atención a víctimas. / Foto: Donaldo Zuluaga, El Colombiano.

La Gobernación de Antioquia y la Unión Europea suscribieron el proyecto “Fortalecimiento de la Acción contra Minas Antipersonal en Colombia”, que beneficiará a los 2.207 antioqueños que han sido afectado por las minas en el departamento.

read more »

enero 4, 2012

San Carlos, ejemplo nacional de retorno de familias desplazadas

En San Carlos no sólo se está trabajando en la recuperación de la actividad económica del municipio. También se recompone el alma de su gente, surcada por todas las violencias a lo largo de los años.


 

read more »

diciembre 18, 2011

Informe sobre el estado de los derechos humanos y violencia social en el Oriente antioqueño

Informe sobre la situación de los Derechos humanos, Derecho Internacional Humanitario (DIH) y violencia social en el Oriente Antioqueño para el periodo 2009-2010

Estudio de caso del Proceso de Retorno al Oriente Antioqueño. 

La Mesa de Derechos Humanos y Protección Humanitaria del Oriente Antioqueño, como escenario de confluencia de organizaciones sociales, comunitarias, de base e institucionales, así como de acompañantes internacionales han juntado voluntades personales e institucionales con el fin de hacer seguimiento a la situación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, de realizar acompañamientos puntuales a las víctimas del Oriente Antioqueño y  promocionar en la agenda pública la primacía de la promoción, protección y defensa de los Derechos Humanos, así como la efectiva aplicación de políticas públicas encaminadas a la restitución de los derechos y de la dignidad de las y los orientales.

Para complementar este propósito, también ha dedicado ingentes esfuerzos en la producción de informes acerca de casos concretos en materia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, de su seguimiento y de la situación general de estos, es así como desde el año 2005 a la fecha ha producido cuatro informes, con el concierto de personas e instituciones comprometidas con la generación y divulgación de la información y especialmente con el compromiso de trabajar por la transformación social, política, cultural y económica para que las comunidades del Oriente Antioqueño puedan avanzar en un proyecto de consolidación de un territorio donde la paz, la dignidad, el desarrollo y la libertad humana sean posibles.

Con el deseo de dar continuidad a la producción de conocimiento sobre la realidad de las dinámicas del territorio oriental, apostando a esa misma intencionalidad y con pretensiones de un análisis más general, se construye este informe que da cuenta de las pesquisas realizadas en el periodo comprendido entre los años 2009 a septiembre de 2010, con el objetivo de generar información acerca de la situación de los Derechos Humanos –que sin lugar a dudas será cambiante y dinámica, conforme a la realidad y a los tiempos que nos asisten–, y a la situación de violencia social palpable que enfrentan ciudadanos y ciudadanas de los 23 municipios del Oriente, de cara a promover un diálogo intersectorial e interinstitucional que permita consolidar esfuerzos que nos conlleven a asumir de manera decidida las acciones de atención necesarias para contrarrestar los efectos bio psicosociales de la violencia y plantear las estrategias preventivas que coadyuven con la no repetición de graves crímenes, violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario, y  por otra parte no permitir que la violencia social permee más esferas de la sociedad y alcance más víctimas.

El informe 2009-2010, ilustra de manera ágil la situación de los Derechos Humanos, el análisis de contexto y algunas tendencias, plantea reflexiones en torno a la triangulación de los conceptos de violencia, Derechos Humanos e impunidad y su relación en el campo práctico y en la vivencia cotidiana de las y los orientales. Además hace un llamado a la necesidad prioritaria de establecer “sistemas de información integrales” que registren la información y los datos de la situación real que se vive en el Oriente Antioqueño, que es seguida y atendida por la institucionalidad pública en primera instancia y por los organizaciones sociales y comunitarias, pero que en la triangulación y análisis de la información en la mayoría de ocasiones no concuerdan los datos entre unas y otras; sistema de información necesario no solo para la producción de datos, sino para la toma de decisiones institucionales tanto de carácter nacional, departamental como local, que afronte los desafíos y retos que las dinámicas sociales, políticas y militares plantean permanentemente en este campo.

Con la firme convicción de que el informe de Derechos Humanos puesto en la agenda pública contribuye a abrir el debate respetuoso, reflexivo y crítico, se quiere de esa misma manera articular el estudio de caso acerca de las condiciones de retornos para que tanto instituciones nacionales, internacionales y locales, administraciones municipales, autoridades, medios de comunicación, comunidades y víctimas se den la oportunidad de conocer de primera mano las condiciones y situaciones reales de aquellas y aquellos coterráneos que han retornado y que aún no han logrado estabilizar su proyecto de vida personal, familiar, social y comunitario, viéndose afectados en sus Derechos Humanos; habiendo conocido estas realidades se convoca para que todas las organizaciones, instancias y comunidad académica aúnen esfuerzos en la comprensión del entramado social de los retornados hasta la particularidad de su condición como sujetos de derechos, para que se avance en la implementación de una agenda que haga realidad un retorno con dignidad y seguridad ciudadana, con altas posibilidades de construcción y reconfiguración del entramado social y comunitario, de territorio con sus prácticas genuinas rurales y de ejercicio de ciudadanías plenas en coordinación con los administraciones locales y con la sociedad oriental.

De otro modo, la devolución social de este informe se constituye en otro de los desafíos de la Mesa de Derechos Humanos y Protección Humanitaria del Oriente Antioqueño, para convocarlos y convocarlas para que esta información se convierta en fuente de  propuestas e intervenciones que posibiliten la materialización de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y la disminución de la violencia social que se vivencia en el Oriente Antioqueño.

Así mismo contribuye para que líderes, lideresas, académicos, políticos, inquietos por el tema, estudiantes, campesinos, gobernantes, ciudadanos y ciudadanas, varones y mujeres se motiven a integrar la Mesa de Derechos Humanos y Protección Humanitaria, hasta convertirla en el escenario de más confluencia y relevancia del Oriente Antioqueño, donde por excelencia el debate, la intervención y el acompañamiento a las comunidades sea el pilar que la sustente.

DESCARGUE EL INFORME EN EL SIGUIENTE ENLACE: Situación de DH, DIH y violencia social en el Oriente Antioqueño, 2009-2010

Tomado de: Corporación Jurídica Libertad, http://bit.ly/tZ5w3r

diciembre 5, 2011

La historia de Luis García, una sancarlitano que retornó a su recuerdo

La memoria, la reconciliación y el retorno que se tejen en este municipio del Oriente son un proceso que, para muchas víctimas, se anhela culminar con el encuentro de sus desaparecidos.

Intentó regresar a su finca pero no encontró el camino. La maleza, el miedo y la muerte le seguían en su intento por retornar. Durante seis meses ‘le dio vuelta’ al lugar abandonado hace 10 años y abrió de a pocos la trocha, trabajó durante el día y regresó a dormir a San Carlos o a Medellín.

Nadie en casa lo apoyó: primos, yernos y familiares muertos, dos desplazamientos que trajeron pobreza y humillación. Años de zozobra y de guerra. Lo de menos era la finca, sus cafetales, bestias y alegrías perdidas. Regresar era despertar los recuerdos y lidiar con ellos todas las noches.

Luis Eduardo García, 67 años, manos nudosas, machete y linterna al cinto, decidió retornar a su finca en San Carlos, oriente de Antioquia, pese a las advertencias de sus ocho hijos y de su propia esposa, quien no lo quiso acompañar a levantar lo que otros usurparon y entregaron al olvido.

Lo primero que encontró en la casa, cubierta por las ramas, fue su sombrero que estaba esperándolo para comenzar el jornal. Poco le quedaba de aguadeño porque curtido, empolvado y  doblado en sus puntas se convirtió en un bicorne -como el de Napoleón- pero al estilo campesino.

Durante varios meses no tuvo ninguna compañía en la finca. “Ni siquiera un perro con quien conversar ni un radiecito porque no tenía energía”. Pasaba semanas sin hablar con nadie y, en las noches, enfrentaba sus miedos cuando apagaba las velas y no había ningún guardián que latiera y avisara –como en otras épocas– que algo o alguien se acercaba.

Su primera compañía fueron las gallinas que, según él, le alegaban con su cacareo todos los días. Luego regresó la luz. La yuca, el plátano, los árboles frutales, el maíz y el fríjol también volvieron, de a pocos,  gracias a su trabajo. “Cuando haya harta comidita yo me voy para allá”, le dijo su esposa. ‘Don Luis’, como le dicen en el pueblo en memoria de un pasado que nunca volverá, ya completó un año de haber retornado a su finca.

Cicatrices de una violencia que no se olvida

– ¿Don Luis, y cómo van las guaguas?

– Eso por hay de vez en cuando se ven y siempre hay varias grandes como pa’ la cacería en estos días. ¿Y usted al final dónde está, vecina?

– Yo me quedé en Medellín, yo por aquí no vuelvo. Oiga, ¿y sí es cierto que por aquí andan desapareciendo gente? Es que a mí me han dicho muchos que San Carlos es una bomba de tiempo.

– Por aquí la gente se desaparece cuando se pone a jugar ‘escondidijo’. Respondió Luis con una sonrisa burlona que dejó ver sus calzas de amalgama.

Ahora, un sábado en el parque de San Carlos hace olvidar la guerra allí librada: vendedores de rifas con sus megáfonos, casas con las puertas abiertas, trabajadores de la panela organizándola para distribuirla. Sin embargo, basta con rodear la iglesia principal y caminar media cuadra para encontrar que ni siquiera en lo más superficial, las fachadas del pueblo, se ha borrado la huella de la violencia.

Aún permanecen en algunas de ellas letreros tímidamente borrados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y de las ACCU (Autodefensas de Córdoba y Urabá), dos de los siete grupos ilegales que, según el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR), actuaron los últimos 30 años en este municipio.

Escuchar a las personas del pueblo es darse cuenta de que nadie estuvo a salvo mientras la violencia arrasó con todo. En el reciente informe de la CNRR sobre San Carlos no lograron determinar el número preciso de asesinados en las últimas tres décadas, aunque identificaron al menos 33 masacres, 156 desapariciones forzadas y 78 víctimas de minas antipersonal. Otro de los datos rescatados en el informe habla de 219 personas que murieron en masacres entre 1998 y 2005.

“Este mango y esta ceiba del parque han sido testigos de tanto dolor, de tantas muertes, de las ocasiones en las que sonaron las campanas porque estaban enterrando a la gente. Hoy es un momento sublime de la memoria, para vivir con tranquilidad el presente y ayudar a construir el futuro”, dijo la concejala Pastora Mira, una de las líderes del proceso de retorno y reconciliación en San Carlos.

Bajar al pueblo para vender y para huir

“Había días que uno bajaba al pueblo y se encontraba dos, ocho y hasta diez muertos. Hubo un día que se juntaron más de 15”, dijo Luis, quien llegó tarde el pasado sábado 26 de noviembre a la ceremonia de inauguración del Jardín de la Memoria, monumento en el parque de San Carlos que recordará a quienes murieron, desaparecieron, sufrieron algún tipo de violación a su honra y a aquellos que resistieron la violencia sin renunciar a su tierra.

Llegó embarrado, sin desayunar y tras hora y media de camino a pie. Era uno de las cientos de víctimas que se congregaron en el parque a recordar lo sucedido y a terminar simbólicamente el proceso entre las actuales alcaldías de San Carlos y Medellín, en el que ambas municipalidades impulsaron el retorno y sostenimiento de las personas, cerca de nueve mil que volvieron en los últimos años.

La ciudad que a Luis le dio la espalda durante su primer desplazamiento en los noventas, contribuyó a su regreso a la finca. “Salimos de por aquí por miedo a los que estaban llegando a la zona. Llegamos a Altos de Oriente, cerquita de Santa Elena, y construí una casa a la que le hice huerta de papas, maíz y fríjol. Los que me vendieron resultaron ser de la guerrilla. Un día llegó gente de la Alcaldía y nos sacó de allá, perdí como ocho millones de pesos”.

Después de la estafa, el regreso a la finca en San Carlos y el segundo desplazamiento, sus hijos consiguieron trabajo en Medellín. Luis no logró adecuarse a la ciudad y siempre mantuvo el anhelo de regresar. “Quisiera volver a tener la finca como la tenía, pero las fuerzas no me dan”. Ninguno de los hijos regresará a trabajar con él, aunque desde la distancia son quienes los sostienen.  “Ayer una hija me llamó y me ‘vació’: que no tenía nada que estar haciendo por aquí, que me fuera para Medellín que allá entre todos veíamos cómo vivir”.

Su esposa se va por temporadas para la capital. Él cada ocho días baja al pueblo a conseguir la comida que le falte o a llevar el plátano o la verdura que logra cosechar. La Alianza Medellín-San Carlos hizo unas mejoras a lo que quedaba de la finca pero resultaron incompletas: “Como la casa está tan lejos y es tan difícil el acceso de los materiales, no alcanzó el presupuesto. La mejora era de dos alcobas pero eso nada más quedó revocado por dentro y en obra negra, el agua se mete por las tejas de eternit. Yo voy a insistir a ver si me terminan el trabajo”.

De la finca de Luis no volverán a salir las 15 cargas de panela como sucedía en otros tiempos. Los 20 mil palos de café los mató la roya, del potrero no queda sino la herrumbre y tampoco hay marranos ni piscos como en el pasado. La casa que admiraban en la vereda Cañaveral es hoy un recuerdo a diario cultivado por él.

La memoria y los recuerdos son construidos por todos los sancarlitanos. Muchos de ellos escribieron o dibujaron su historia; otros decidieron regresar, rehacer su vida y perdonar sin olvido. Sin embargo, aún faltan personas por retornar. Como dice Pastora Mira, “las campanas, que tantas veces han sonado, están esperando el sepelio de los desaparecidos”, aquellos que aún no descansan y esperan ser encontrados bajo las minas, que aún faltan por explotar. 

“Que los baños sean públicos”: Luis Eduardo García

“Yo quiero hacer una denuncia aprovechando que usted es de la prensa. Un día yo venía para San Carlos de Medellín y tenía el pasaje justo pero estaba que me reventaba de ganas de ir al baño. Fui, pero valía 700 pesos entrar. Me fui para atrás de la terminal, para los baños de los conductores, pero un celador no me quiso dejar entrar. Yo le dije que si no me dejaba me tenía que orinar detrás de alguna llanta. Él respondió que si lo hacía llamaba a un policía para que me metiera a la cárcel. Yo lo hice y no me hizo nada. Sé que hay una ley que dice que en lugares públicos debe haber baños públicos entonces quiero criticar eso y pedir que cumplan la ley”.

 

Tomado de: Instituto Popular de Capacitación, http://bit.ly/rTdJ4e

 

noviembre 23, 2011

Premio Nacional de Paz para San Carlos

El municipio y la comunidad fueron distinguidos con este galardón que llegó a su edición número 13. La ceremonia en la que se dieron los elegidos, entre 101 propuestas de paz, se hizo la noche del martes en Bogotá. El premio fue compartido con Merquemos Juntos de Barrancabermeja.

Archivo | El jurado del Premio destacó el trabajo unido entre la comunidad y la Alcaldía para hacer del retorno de los desplazados por la violencia una muestra de superación de los efectos emocionales y sociales del conflicto.

 

La comunidad y el Municipio de San Carlos, Oriente de Antioquia, fueron galardonados con el Premio Nacional de Paz, distinción que llegó a su edición número 13 y fue entregada en una ceremonia que se hizo en el Museo Nacional, en Bogotá.

La organización del Premio destacó la iniciativa de los pobladores de San Carlos que “ante la incertidumbre y el desarraigo que produce vivir en una gran ciudad extraña, cientos han decidido retornar y organizarse para reconstruir su municipio y sus vidas. Sus retos incluyen la recuperación de las zonas rurales, sembradas de miles de minas antipersonal, y la superación de los efectos emocionales, sociales y económicos que les ha dejado el conflicto armado”.

El Premio Nacional de Paz destacó que “para lograr los objetivos, la comunidad y la Administración Municipal trabajan con el apoyo de la Alcaldía de Medellín”.

El alcalde de San Carlos, Francisco Javier Álvarez Sánchez, se mostró sorprendido por el anunció, aunque sostuvo que “estoy en Bogotá para asistir a la ceremonia, pero no me han dado ningún dato oficial”.

Entre 101 postulaciones, el jurado entregó un primer lugar compartido entre San Carlos y la Asociación de Desarrollo Comunitario Merquemos Juntos de Barrancabermeja, Santander.

Esta asociación nació en 1992 cuando los actores del conflicto armado dominaban los barrios de Barrancabermeja y un grupo de mujeres se unió para hacer respetar los derechos de las comunidades a la alimentación, el trabajo y la educación. Cada una aportaba 200 pesos diarios y así se creó Merquemos Juntos.

Además, el Premio Nacional de Paz 2011 concedió una Mención Especial a la documentalista Marta Rodríguez de Silva por “registrar y divulgar las condiciones de vida y las agresiones contra pueblos indígenas y otros sectores vulnerados”.

Según la organización, el galardón, desde su creación en 1999, “se ha instituido como un instrumento para promover la paz, la humanización, la solidaridad y el entendimiento civilizado entre los colombianos. Cada año se otorga a una o varias personas o entidades que contribuyan de manera destacada a concretar y desarrollar procesos de paz locales, regionales o nacionales, que aporten a la solución del conflicto”.

El jurado estuvo integrado, en esta oportunidad, por el presbítero Darío Echeverri, Ana Teresa Bernal, Juan Luis Mejía, el sacerdote Francisco de Roux, Jorge Orlando Melo, Nicanor Restrepo y Augusto Ramírez Ocampo (Q.E.P.D.) y a quién se le realizó un homenaje póstumo  por ser uno de los fundadores del Premio y por su contribución a las iniciativas de paz en Colombia.

El Premio es auspiciado por Proantioquia, Caracol Televisión , Caracol Radio, Semana , el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, El Tiempo y Fescol.

El proyecto empezó con 302 familias

El plan de retorno de San Carlos comenzó con 302 familias que vivían en Medellín de las cuales 86 irían al casco urbano y se les daría a 72 subsidio para mejora de vivienda y a 14 familias para vivienda nueva. La inversión inicial fue de 840 millones de pesos. En el proyecto trabajan cerca de 25 instituciones entre privadas y oficiales que apoyan a los sancarlitanos que se desplazaron a Medellín y empezaron a retornar. El proyecto inició en 2008 con el desminado de emergencia en algunas veredas. Según Acción Social, 2.500 familias, unas 9.000 personas, han retornado a la población.

 

Tomado de: El Colombiano, http://bit.ly/rCgPlS

noviembre 21, 2011

San Carlos, el pueblo que lo resistió todo, hoy es ganador del premio Nacional de Paz 2011

El programa de retorno a San Carlos es ganador del Premio Nacional de Paz 2011.

Rafael Antonio Ramírez y su esposa Dora Nelly Bedoya, con su criadero de tilapias y cachamas, lideran uno de los proyectos productivos del retorno a San Carlos.

 

Como si fuera un colonizador antioqueño de los que abrieron monte en épocas pasadas, Rafael Antonio Ramírez luchó contra la selva que cubría su finca en la vereda La Arenosa, de San Carlos, en el oriente de Antioquia, de la que había salido con su padres y 10 hermanos el 17 de enero del 2003, tras una masacre en la que murieron 18 personas.

“Fue triste encontrar la tierrita sin casi nadie y convertida en una selva. Pero pudieron más mis ganas de volver a respirar el aire de montaña”, dijo este hombre, que hace parte de las 9.063 personas que desde el 2006 han abierto de nuevo el camino por el que se marcharon, entre 1998 y el 2005, 16.000 de los 23.000 campesinos que habitaban las 78 veredas del municipio.

San Carlos fue uno de los municipios de Antioquia más golpeados por la guerra entre paramilitares y guerrilleros. En más de una ocasión fue noticia nacional porque los campesinos morían cuando uno de los grupos armados disparaba contra los buses y carros escalera que los llevaban a sus fincas.

Pero, además, es considerado el tercer municipio del país donde los civiles más han sufrido por las minas antipersona, con 119 víctimas entre muertos y heridos, de las cuales 15 eran niños. Además, 127 militares cayeron en campos minados. Ahora, el municipio es líder en el combate de estos explosivos, que destrozaron las vidas de tantas familias.

Este fue uno de los pasos fundamentales en el retorno de Rafael Antonio, que, con su esposa, Dora Nelly Bedoya, lidera uno de los proyectos productivos más importantes de los campesinos para garantizar su permanencia en las veredas: el Refugio Raybe, la piscicultora más reconocida de San Carlos.

De esas miles de familias que han regresado al pueblo lentamente desde el 2006 hacen parte Mario Hurtado y su esposa, Merlandy Serpa, que tienen tras sí una historia de amor nacida en medio de la guerra en Putumayo. Él era paramilitar del bloque ‘Central Bolívar’ en ese departamento cuando le dieron la orden de matar a la que hoy es su mujer para que no cobrara una deuda. Pero él no fue capaz de matarla y cuando él se desmovilizó, en marzo del 2006, se fueron a vivir a San Carlos, donde él había nacido. Allí encontraron un pueblo casi fantasma y a otros paramilitares desmovilizados que pretendían que Mario retomara las armas. “Me negué”, cuenta él.

Por eso tuvo que huir a Medellín sin su esposa y sus hijos. Ella debió superar el estigma de ser la mujer de un desmovilizado, pero ahora son líderes en medio del proceso de retorno.

Mario, que había vivido en Cali, donde aprendió hip hop, trabaja con jóvenes, mientras que su mujer lo hace con niños y madres que sufrieron los daños de la guerra. Es promotora de lectura.

Los principios del retorno han sido la voluntad, la seguridad y la dignidad. Bajo este lema, instituciones como Acción Social, Empresas Públicas de Medellín (EPM) y la Gobernación de Antioquia, han apoyado proyectos productivos, entre ellos la siembra de más de 100.000 árboles de café y la construcción de 500 viviendas.

Para el alcalde de San Carlos, Francisco Javier Álvarez, más conocido como ‘Pelufo’, el éxito del retorno tiene que ver con el trabajo interinstitucional, al que se han unido 30 organizaciones.

Algo para destacar es la alianza Medellín-San Carlos, mediante la cual la capital antioqueña invirtió más de 7 mil millones de pesos para lograr el retorno de 300 familias que se habían refugiado en Medellín. Todos quieren seguir construyendo su futuro en San Carlos.

Por: Yeison Gualdrón

Enviado Especial de EL TIEMPO

 

Tomado de: El Tiempo, http://bit.ly/rYFVqf

 

noviembre 20, 2011

Programa de retorno a San Carlos, ganador del Premio Nacional de Paz 2011

Once mujeres que dieron pie a una verdadera epopeya moderna en Barrancabermeja y el conmovedor retorno de todo un pueblo, el de San Carlos, Antioquia, son los ganadores este año del Premio Nacional de Paz.

San Carlos sufrió 33 masacres en los últimos 25 años. Por cuenta de la guerra, el 80 por ciento de la población huyó. El amor al terruño los ha hecho regresar. El alcalde Francisco Álvarez ha gestionado recursos para que el retorno sea definitivo y exitoso.

 

Los dos ganadores del Premio Nacional de Paz, que será entregado el martes de esta semana en Bogotá, no solo son de antología. También tienen un significado en términos de la historia de la guerra del país: en ambos se trata de proyectos o comunidades enteras que padecieron la guerra pero que, ante todo, sobrevivieron a ella y ya la están superando.

Uno de los premiados, el pueblo de San Carlos, Antioquia, es un símbolo del poder del amor a la tierra. Más de la mitad del pueblo decidió regresar a su terruño a pesar del terror que allí padecieron. El otro proyecto premiado -Merquemos Juntos, de Barrancabermeja- da cuenta de cómo once mujeres, que decidieron empezar con una ‘vaca’ de 2.200 pesos para que les rindiera el mercado, a punta de trabajo y tenacidad, hoy se han convertido en una especie de banco de los pobres y en el músculo financiero para más de 1.800 microempresarios.

Tanto San Carlos como Barrancabermeja son dos de los municipios más golpeados por el conflicto en Colombia. Y por eso es aún más interesante y meritorio el impacto de las iniciativas galardonadas.

El gran retorno

A San Carlos se lo estaba tragando la selva después de que más del 70 por ciento de sus habitantes huyó. Entre 1985 y 2010, casi 20.000 personas de las 25.840 que vivían en este municipio de Antioquia salieron, literalmente, corriendo. El ELN, las Farc, las autodefensas de Ramón Isaza, las AUC y los bloques Metro y Héroes de Granada se disputaron esa tierra con una sevicia que nadie olvida. Una “guerra total”, como muchos la califican, porque fue de todos contra los campesinos.

Fueron años muy duros, en los que se presentaron 33 masacres. Aún no se sabe con plena certeza cuántos murieron. Los hombres armados llegaban a los poblados con una lista escrita, a veces hasta plastificada, y empezaban a llamar por nombres y a matar sin mediar palabra para ir eliminando del papel cada nombre.

Los testimonios son aterradores. Jovany Ciro, por ejemplo, no olvida que a las 11:45 de la noche antes del Día del Padre de 1999, los paramilitares llegaron a su casa y tumbaron las puertas. Sacaron al papá junto con sus cuatro hijos. El mayor era un adolescente y el menor apenas tenía 3 años. En el corredor de la casa mataron a su padre. Después del tiro de gracia, entró corriendo un paramilitar y gritó “no los mate, que ellos no son”. Jovany y su familia prefirieron irse.

Todo comenzó a cambiar hacia el año 2008. Los paramilitares se desmovilizaron y la fuerza pública reforzó su presencia para custodiar a los escasos 5.000 habitantes que quedaban en el pueblo. Entonces un grupo de líderes sintió que era el momento de volver a ver a los desterrados. Y por eso, a las tradicionales Fiestas del Agua, que celebran en agosto, les sumaron las Fiestas del Retorno. La idea era volver a traer a la gente. Ocurrió que la voz de que al pueblo se podía volver se regó entre los que se refugiaban en Medellín. La ola de gente fue tan grande que en 2007 el alcalde del momento tuvo que declarar una emergencia porque no había dinero suficiente para atender a todos los que estaban retornando.

Quienes llegaban querían quedarse. Para llegar a sus fincas tenían que pasar por campos minados y ellos mismos abrieron camino poniendo a marchar sus animales adelante. Con machetes, reabrieron las trochas y cuando por fin lograron llegar a sus casas, las encontraron invadidas de selva. Pero ya no querían irse otra vez. Más de 9.000 personas han retornado a San Carlos. Entre ellas, está Jovany (en la foto). “Volví porque mi mamá quería vender la casa de donde nos tocó salir. Yo no quería que la vendiera porque fue por lo que mi papá trabajó toda su vida para dejarnos cuando él ya no estuviera. Desde 2009 regresé con mi esposa y mi hijo. Hubiera sido más duro para mí ver otra gente viviendo en el sitio donde vi morir a mi papá”, cuenta Jovany.

Entre aquellos que resistieron en el municipio se encontraba Francisco Álvarez, quien fue durante años funcionario del municipio y vio cómo en los peores años de violencia muchos de sus conocidos dejaron tirados los proyectos agrícolas que construyó con ellos. Él fue elegido alcalde de San Carlos en unas elecciones atípicas en 2009. Después de ser testigo del éxodo, se puso el reto de hacer todo para volver a llenar el pueblo.

Cuentan que el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, quiso conocer qué era lo que estaba pasando en San Carlos y lo llevaron a La Mirandita, una vereda lejana. Y al llegar, lo primero que vio fue un grupo de vecinos cantando un himno que se habían inventado desde hacía muchos años como un gesto de identidad con su tierra. Durante la charla, Salazar preguntó qué les hacía falta e hicieron una humilde pero sincera petición: necesitamos dos mulas. ¡Que después de vivir las peores violencias este grupo de vecinos de 25 casas cantaran su himno y pidieran herramientas de trabajo, hablaba de su arraigo y su intención de salir adelante solos!

Salazar le propuso al Concejo de Medellín destinar inicialmente 6.000 millones de pesos para apoyar el retorno de 300 familias a San Carlos. La idea gustó y se aprobó el desembolso. Así, el alcalde Francisco Álvarez tuvo ánimo para seguir buscando recursos. Hoy día, al menos 30 instituciones entre públicas y privadas están apoyando. Se recuperó la confianza en la fuerza pública gracias al riguroso desminado que está haciendo casi centímetro a centímetro en cada vereda. Los gobiernos nacional y departamental se vincularon con viviendas y proyectos productivos. Y ONG y organismos internacionales están haciendo lo propio. El éxito está en lo bien que se han sabido articular los diferentes cooperantes.

Jovany vive actualmente en la misma casa de donde lo sacaron los paramilitares con su familia. La remodeló gracias a las instituciones que están apoyando el regreso.

 

Tomado de: Revista Semana, http://www.semana.com/nacion/adios-guerra/167765-3.aspx

noviembre 19, 2011

San Carlos: memorias del éxodo en la guerra

Desde el pasado martes 15 de noviembre y hasta el 6 de diciembre se realiza la IV Semana por la Memoria, organizada por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reintegración (CNRR).

En esta semana se presentan cinco informes en los cuales se reconstruyen las historias de las masacres más cruentas y los desplazamientos forzados más significativos en Colombia.

Uno de ellos es Memorias del éxodo en la guerra, un informe que trata sobre el desplazamiento masivo en el municipio de San Carlos.

La intensidad con que en San Carlos, Antioquia, se produjo el desplazamiento forzado hace de éste un caso emblemático para leer las lógicas del conflicto armado.

A lo largo de este informe se intenta dar cuenta de la incidencia que ha tenido en el desarrollo de este conflicto en el Oriente Antioqueño la presencia de las principales centrales hidroeléctricas del país y sus diversos efectos sobre las personas y los territorios; de la magnitud de la violencia desatada por la heterogeneidad de los grupos armados que hicieron presencia en la región; y de cómo estos y otros hechos (entre ellos asesinatos selectivos, amenazas, masacres, desapariciones forzadas, voladuras de puentes y torres energéticas, tomas del pueblo, extorsiones, el minado, secuestros) se articulan produciendo en San Carlos lo que la población denomina como el “éxodo”: el paso de 1985 a 2006 de ser un municipio con aproximadamente 26.000 habitantes a uno con 11.000. Este caso también quiere resaltar la importancia de los procesos de organización social para la resistencia y reconstrucción de las sociedades.

 

Descargue el resumen del informe que se presenta en la Semana por la Memoria: RESUMEN SAN CARLOS MEMORIAS DEL EXODO EN LA GUERRA

[Fotogalería]:

 

Tomado de: Semana por la Memoria, http://bit.ly/soxehK

noviembre 17, 2011

Condenado exparamilitar que cobró por devolver cuerpo de una víctima a su familia en San Rafael

Un Juez de Bogotá condenó a 13 años de prisión a un desmovilizado del Bloque Metro de las Auc.

En octubre de 2001 desaparecieron en el municipio de San Rafael (Antioquia) el profesor Julio Ernesto Ceballos y el ex soldado Ángel Hipólito Jiménez. Según un Fiscal de Derechos humanos ellos fueron desaparecidos, torturados, asesinados y desmembrados por integrantes del bloque metro de las autodefensas.

“Al otro día del homicidio Yimmi nos dice que la familia preguntaba por el profesor y el soldado, que dijéramos que nosotros no sabíamos nada… dijo que eso ya se había hecho, que no comentáramos nada”, relató uno de los desmovilizados de las Auc durante el juicio.

En el municipio se organizaron brigadas de búsqueda de los desaparecidos que recibieron información falsa sobre su paradero. “No obtuvieron sino falsas noticias de su paradero: que estaba botado en un basurero, que en la represa, pero hasta allá fueron y solo hallaron a un perro muerto”, critica el juez en la sentencia.

16 meses después del asesinato la familia de Ceballos recibió una llamada de un hombre que le preguntó si estaban interesados en recuperar su cuerpo. Entre los familiares de la victima recogieron 1.500.000 pesos que ofrecieron a los paramilitares y cuyo pago fue coordinado por el ex paramilitar José Alexander Osorio alias ‘Candado’ condenado por el delito de extorsión.

“Después del asesinato, no mostraron el más mínimo sentimiento de humanidad para aliviar el sufrimiento y la zozobra de los familiares, todo lo contrario, en vez de dejar los cuerpos en un sitio en donde pudiesen ser descubiertos y sometidos al natural rito de un entierro digno y posibilidad de proceder a la elaboración del duelo, los trasladaron a otro sitio más escondido para evitar que los encontraran. Y la crueldad no paró allí, sino que además los visitaban para preguntarles, cuánto estarían dispuestos a pagar por la entrega de los cadáveres, hasta que les arrancaron un millón y medio de pesos a cambio de los huesos esqueletizados”, señaló el juez 56 penal.

Agregó que “las víctimas fueron sometidas a un macabro juego en el que los torturaron con interrogatorios respecto de unas extorsiones que al parecer desplegaron sin reportarlas al grupo armado ilegal y después, se escarnecieron con ellos diciéndole que a los últimos que quedaran atados, serían los que a sangre fría asesinarían, en tétrica escena de la que los asesinos conocían su final, puesto que ya los jefes del grupo ilegal así lo habían dispuesto.

 

Tomado de: El Tiempo, http://bit.ly/ruUx5h

noviembre 17, 2011

Procuraduría sanciona a cinco militares por “falso positivo” en Argelia

Foto: archivo. Extraída de www.radiosantafe.com

El Ministerio Público destituyó e inhabilitó por 20 años para el ejercicio de cargos públicos a cinco miembros del Ejército por el homicidio de un ciudadano cometido el 21 de noviembre de 2004 en área rural del municipio de Argelia (Antioquia).

Los afectados con la determinación disciplinaria de primera instancia son el mayor Rafael Humberto Moreno Vargas; el cabo segundo Édgar Alexander Correa Patiño; los soldados profesionales Andrés Felipe Areiza Velásquez, Juan David Echavarría Muñoz, Yair Julián Cardona Londoño y Adrián David Espinoza Zapata, miembros del pelotón “Alazán 2” del grupo mecanizado Nro.4 “Juan del Corral”, para el año 2004.

La Procuraduría detalla en un comunicado que los hechos fueron denunciados por el padre de la víctima, quien manifestó que en la fecha señalada su hijo salió al mercado y nunca regresó. El Ministerio Público desvirtuó la versión de algunos de los militares según la cual la muerte de esta persona fue el resultado de un enfrentamiento y estableció que en las horas de la mañana retuvieron al campesino y posteriormente ocasionaron su muerte y lo presentaron como integrante de una cuadrilla del ELN sin que exista evidencia de ello.

La falta fue calificada como gravísima cometida a título de dolo teniendo en cuenta los uniformados “se escudaron en la autoridad de la que los invistió el Estado y acudieron a vías de hecho para lograr sus propósitos sin tener en cuenta las más elementales normas humanitarias como lo es el respeto por los derechos fundamentales de las personas, es especial de aquellas que no participan en el conflicto armado que vive Colombia”.

Contra esta determinación disciplinaria procede el recurso de apelación ante la Sala Disciplinaria.

 

Texto tomado de: Noticias Caracol, http://bit.ly/tDMwBL

noviembre 16, 2011

Condenados diez militares por el asesinato de un campesino en San Luis

Mediante pruebas técnicas y testimoniales entregadas por la Fiscalía, el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Antioquia condenó a 38 años de prisión, a un oficial del Ejército Nacional y a nueve soldados regulares, por el secuestro y la muerte del labriego Norbey de Jesús Ceballos Santamaría.

El campesino fue reportado como muerto por los soldados durante combates con guerrilleros del noveno frente de las Farc, el 16 de julio de 2004 en el municipio de San Luis, oriente de Antioquia. Sin embargo, su familia declaró ante un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y DIH que un día antes de su muerte Ceballos Santamaría fue retenido y golpeado por los uniformados en la vereda La Gaviota del vecino municipio de Granada.

Los investigadores establecieron que el revólver encontrado en poder de la víctima pertenecía a un militar retirado.

El juzgado condenó a los militares por los delitos de secuestro simple y homicidio en persona protegida.

La decisión cobija al teniente Carlos Enrique Riaño Triana, y a los soldados Óscar Verdecia Maestre, Francisco Vanegas Céspedes, Álvaro Suaza González, Andrés Rivera Pérez, Bernavides Palacios Mosquera, Wilson Bedoya Bedoya, Damar García Quiñones, Édgar Vidales González y Alirio Rovira Quinto, todos ellos presos en cárceles de Antioquia.

 

Tomado de: Caracol Radio, http://bit.ly/ulqmGX

noviembre 16, 2011

En la Semana por la Memoria se habla sobre el desplazamiento masivo en San Carlos

Desde ayer martes y hasta el 6 de diciembre se llevará a cabo la IV Semana por la Memoria que organiza el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reintegración (CNRR), que hará públicos cinco informes sobre masacres y casos de grandes desplazamientos forzados.

Conversatorios y exposiciones acompañarán los informes sobre el desplazamiento masivo en San Carlos (Antioquia) y en la Comuna 13 de Medellín, otro sobre mujeres y guerra en el caribe colombiano. Los dos restantes son “Silenciar la Democracia: las Masacres de Remedios y Segovia 1982-1997 y uno más denominado “El Orden Desarmado. La Resistencia de la Asociación de los Trabajadores Campesinos del Carare”.

Estos casos condensan, según la CNRR, “múltiples procesos, modalidades y expresiones regionales del conflicto y de victimización. Se ponen en la escena pública las autorías, las responsabilidades y los impactos sociales y políticos de la violencia”.

Varias de las víctimas de los casos de San Carlos y la Comuna 13 participaron de un conversatorio para hablar de su experiencia como desplazados.

Estas víctimas mostraron el fenómeno del desplazamiento forzado intraurbano en un escenario de disputa entre milicias, guerrillas, paramilitares y Fuerza Pública.

El informe sobre San Carlos revela las causas y consecuencias de un desplazamiento masivo que provocó que de, 26 mil habitantes en 1985, este municipio pasara a 11 mil en 2006.

 

Tomado de: El Colombiano, http://bit.ly/sVEBzD

noviembre 15, 2011

Ocho militares fueron condenados a 20 años de cárcel por “falso positivo” en Guarne

Ocho militares fueron condenados hoy a 20 años de cárcel cada uno, como responsables de un falso positivo en el cual fue asesinado un campesino, reportado después como guerrillero muerto en combate.

Los 8 militares, que además deberán pagar mil salarios mínimos mensuales a la familia de la víctima por perjuicios morales, son el subteniente Edgar Andrés Torres Hurtado; el cabo primero Andrés Cervantes Blanco; el cabo segundo César Felipe Castillo y los soldados profesionales Darío Blandón Ruiz, Joaquín Ferney Hidalgo Higuita, Carlo Alberto Villa Cañón, John Jairo Posada Arroyabe, y Henry Alberto Herrera Pereira.

El juez 27 penal del Circuito de Medellín otorgó a los condenados una rebaja de un tercio de la pena, tasada inicialmente en 30 años, por haber aceptado los cargos.

La víctima del falso positivo fue el civil Sandro Alberto Montoya Mejía, quien apareció muerto el 13 de marzo de 2005 en la vía Medellín – Guarne.

El campesino fue visto por última vez cuando abordaba una motocicleta en Caldas (Antioquia), municipio donde residía con su familia, horas antes de ser reportado como abatido durante enfrentamiento armado.

En su providencia el juez señaló que asiste razón a la Fiscalía al sostener la inexistencia de combate, pues advirtio que “de ninguna manera se perfila en el actuar de los militares hoy procesados que estos hubiesen obrado en legítima defensa ante agresión armada”.

 

Tomado de: Radio Santa Fe, http://bit.ly/srjWOv

noviembre 14, 2011

En procesos de desminado humanitario el Oriente antioqueño es modelo para otras regiones del Departamento

Aunque en las poblaciones del Oriente antioqueño el flajelo de las minas antipersona está casi erradicado por completo, otras regiones del Departamento como el Norte y el Bajo Cauca continúan afectados por esta problemática

octubre 21, 2011

En chiva se retorna a San Carlos

Foto: RCN Radio.

Con una “Chiva del Retorno” la Alcaldía de Medellín y Acción Social pretenden devolver la esperanza a las familias que regresan a sus hogares.

285 familias de 20 veredas en el municipio de San Carlos, recibirán la visita de la “La Chiva del retorno”; una iniciativa de la Alianza Medellín – San Carlos, que pretende ayudar a las familias que retornaron a sus hogares en esta localidad del oriente antioqueño. 

Un día la chiva fue el vehículo para que muchas familias salieran desplazadas de sus casas, cuando la violencia no les permitía vivir en el municipio, pero, según lo explica la gerente para la Atención del Desplazamiento Forzado en Medellín, Luz Patricia Correa, ahora la chiva será símbolo de que es posible regresar. 

La chiva visitará periódicamente a las familias y estará cargada con semillas, abono, fertilizantes, ladrillos, cemento y tejas, entre otros materiales para los proyectos productivos.

Esta idea hace parte del Plan de Retorno Colectivo a San Carlos, que busca el restablecimiento de derechos de la población que se desplazó de este municipio a Medellín.

 

Tomado de: RCN Radio, http://bit.ly/pdJIKc

octubre 13, 2011

Retorno que lleva a la esperanza en el Oriente antioqueño

Archivo | Retornar es vivir reparó a 11.208 familias del Oriente antioqueño. Por su parte, Incentivo al Retorno beneficiará a 60.000 más en el resto del país.

El programa Retornar es vivir invertirá 10.000 millones de pesos en restitución de tierras a familias víctimas del desplazamiento en el Oriente antioqueño.

La principal estrategia de esta iniciativa es intervenir en aspectos como salud, educación, alimentación, atención humanitaria, reunificación familiar, ingresos, entre otros servicios, que apoyen a comunidades en situación de desplazamiento.

Este fue el punto clave tratado en la versión número 50 de los Acuerdos para la Prosperidad presentado por Acción Social. El evento se efectuó el pasado fin de semana en Cocorná (Antioquia).

Temas como atención básica integral, seguridad, prevención y protección, tierras y territorios, fueron trabajados en las mesas temáticas desarrolladas durante los Acuerdos.

Hasta el momento van reportadas en el Oriente antioqueño 11.208 familias desterradas. Por eso, la inversión para el programa en esta región será de 10.000 millones de pesos.

Municipios como San Carlos, San Rafael, Cocorná, Granada, San Luis y San Francisco serán los más beneficiados.

Según estadísticas del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), Cocorná, es uno de los municipios del departamento más golpeados por la violencia, con una deserción del 50 por ciento de la población.

Ahora, gracias a la iniciativa de Acción Social, la Gobernación de Antioquia, y las alcaldías de los siete municipios favorecidos en el Oriente, miles de víctimas del desplazamiento podrán retomar sus labores cotidianas.

Hasta el momento cerca de 42 mil personas han regresado a sus tierras o han sido reubicadas en estos siete municipios.

Otras 34.931 familias de los departamentos de Bolívar, Caquetá, Cauca, Casanare, César, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Guaviare, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Risaralda, Santander, Sucre y Valle del Cauca, también serán restituidas.

El Incentivo al Retorno y la Reubicación Rural es otra de las ayudas de Acción Social para los desplazados. La inversión será de 420.000 millones de pesos en diferentes lugares del país.

 

Tomado de: El Colombiano, http://bit.ly/qfGmkn