Labriegos quieren retornar a Granada, pero exigen seguridad y dignidad

 Unas 8.000 personas han retornado a Granada, Oriente antioqueño. De esas, 600 tienen acompañamiento de la Alcaldía de Medellín. Sin embargo, los campesinos exigen seguridad y dignidad.
Martes_29_1_2013@@SANTA-ANA-Los campesinos que han retornado a Granada encontraron sus viviendas en precarias condiciones y en algunos casos con artefactos explosivos. / Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona, elmundo.com 

Después de una década, Elena Galeano recuerda que en el corregimiento Santa Ana, a dos horas del casco urbano de Granada, sus vecinos estaban aglomerados esperando una escalera, la que creían les salvaría la vida. “Ellos hasta peleaban para darle un lugar a sus hijos”, cuenta.

El conductor les advirtió que era el último viaje que haría porque “los paras” asesinaron a cuatro chóferes, señalados de transportar supuestos guerrilleros.

En la chiva solo había puesto para 65 personas, por lo que al menos 200 se quedaron en la intemperie viendo exterminar a inocentes y quizá esperando su turno para morir.

“Los paras” asesinaron a campesinos por el solo hecho de llevar mercado de más a sus veredas. “Ellos creían que la comida que cargábamos era para las Farc”, explica Elena en voz baja.

“La gente se iba para la carretera a esperar transporte, rezaban el rosario para que la Virgen les enviara un bus. Cuando pasaba, era como ganarse la lotería”, agrega.

Las Farc y las Auc desplazaban a los campesinos y luego se apropiaban de sus casas. “Las que utilizaban hasta para esconder secuestrados”, comenta un vecino.

Entre tanto, Gloria Elcy Ramírez, líder de Asovida, una organización de Víctimas de Granada, relata que a finales de los 90’s, los grupos armados comenzaron a matar a diestra y siniestra.

En el 2002 Santa Ana pasó de tener 6.000 habitantes a cuatro, incluyendo al sacerdote. Y el municipio de tener 19.000 pobladores a 3.000. Según datos de la Alcaldía de Granada, allí hubo un desplazamiento urbano del 65 % y rural del 85 %.

Retorno

A finales de 1998, Alirio Duque al igual que otras familias, tuvo que salir corriendo de Santa Ana porque las Farc le iban a reclutar a su hija de 12 años.

El campesino se refugió en Medellín hasta el 8 de diciembre de 2012, después de 15 años fue que vio su casa, pero no entró porque posiblemente estaba minada, pues ya había conocido casos de personas que en su intento de regresar resultaron lesionadas con la trampa mortal.

Al igual que él, otras 8.000 personas han vuelto a Granada, pero son pocas las que viven en las mismas casas que dejaron hace varios años.

La líder de Granada asegura que aunque los retornos han sido voluntarios, aún falta dignidad, seguridad y sostenibilidad.

Explica que la suerte solo la tienen las víctimas que la Alcaldía de Medellín acompaña. “Las que vinieron de otras ciudades no tienen garantías ni realidades”, resalta.

“No podemos hablar de retorno masivo, cuando hay cientos de viviendas destruidas, minadas, vías en mal estado y pocos proyectos productivos”, advierte.

Según datos confirmados por la Alcaldía de Granada, al menos setenta personas han sido  víctimas de minas en el intento de regresar a su casa. A lo que se le suma que algunas familias tienen que ingeniárselas para  reemplazar el techo con zinc o  plástico.

La esperanza

Las familias que durante una década se refugiaron en Medellín, tienen la promesa de regresar a sus veredas y encontrar una vivienda digna y segura. Además tendrán la posibilidad de reactivar sus cosechas.

Según Patricia Correa, directora de la Unidad de Víctimas de Medellín, la Alcaldía ha acompañado el retorno de 120 familias. “Es un regreso con salud, educación y estabilidad”.

Entre tanto, Freddy Castaño, alcalde de Granada dice que aún hay pobreza en el corregimiento y que aunque los recursos son muy limitados, está el apoyo y la solidaridad de la Alcaldía de Medellín, La Unidad de Víctimas y el Instituto de Bienestar Familiar.

El mandatario agrega que la gente llega sola a territorios que podrían estar minados, aunque ya no hay presencia de grupos armados, estos artefactos aún son una amenaza.

Sin embargo, todavía quedan deseos y esperanzas de retornar en un futuro, cuando se complete el desminado humanitario que adelantan expertos en antiexplosivos y cuando el Gobierno se comprometa con apoyos para viviendas dignas.

Las víctimas se reunieron en Santa Ana para reconstruir la memoria histórica de la época de conflicto que tanto los azotó, pero que quieran o no tienen que recordar para exigir sus derechos.

Lo que le permitió a Eliana recordar la escena de la Escalera, la que durante años estuvo dormida en su memoria, fue el retorno simbólico que hicieron 120 campesinos, que llegaron aglomerados en dos chivas, para reclamar sus restitución y reconstruir su reparación simbólica. .

Víctimas y reparación

Según datos de la Unidad de Víctimas de Antioquia, en la época de conflicto de Granada hubo 9.520 desplazamientos forzados, 108 desapariciones forzadas, 1.008 homicidios en masacres, 112 atentados, 29 secuestros, 21 torturas, doce reclutamientos de niños y once víctimas de minas antipersonal y seis de libertad e integridad.

En total fueron 10.883 hechos victimizantes. Entre las víctimas hubo 5.175 mujeres y 4.712 hombres y sexo no definido 18.

230 formatos de declaración se han recibido a oficinas del Ministerio Público de Granada y 226 a la Unidad, de esas 266 personas han sido reconocidas por el Registro Único de Víctimas hasta la fecha.

De las familias reconocidas, 158 han sido indemnizadas.

En la fecha hay 1.321 familias inscritas en “Familias en su tierra” y en proceso de acompañamiento hay activos 1.320 hogares.

Lo que se perdió

Durante el conflicto de Granada, los grupos armados asesinaron a mil campesinos, desaparecieron otros 300. Aún no hay cifras exactas de víctimas de crímenes de género.

Unas 8.000 personas faltan por retornar, esta cifra coincide con el número de casas abandonadas que llegan a los 1.800, de esas según líderes, por lo menos la mitad están en precarias condiciones por el accionar de los grupos armados y por el tiempo.

El 7 de diciembre, las Farc pusieron un carrobomba de 400 kilos en explosivos en la zona urbana de Granada, destruyeron el parque principal y el comando de Policía y casas aledañas con cilindros cargados de dinamita. El ataque dejó cinco muertos y más de 20 heridos.

Hubo docenas de masacres a inocentes, casas saqueadas y quemadas.  A lo que se le suma que la gente perdió la paz, la tranquilidad, perdió sus seres queridos y con ellos sus sueños. Además se perdió el tejido social de ese municipio.

Gloria Elcy Ramírez, líder de Asovida, recuerda que en el pueblo había plaza de legumbres los siete días de la semana. Granada tenía los mejores cultivos de caña, la mejor panela y el mejor ganado del Oriente antioqueño.

La líder asegura que hubo más desapariciones, pero que hubo tanta expulsión que se cree que están regados en ciudades del país.

Fuente: El Mundo.

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