Las Farc querrían retomar zona del Oriente antioqueño

Campesinos de Argelia, Sonsón y Abejorral manifiestan que han visto a los guerrilleros en algunas veredas. Autoridades civiles desmienten la presencia de subversivos.

17750104Tras recuperar seguridad y progreso, en el Oriente antioqueño temen un regreso de grupos ilegales. / Foto: Julio César Herrera, elcolombiano.com.

El pueblo aquel en el que la costumbre era acostarse temprano, y con camándula en mano rezar para amanecer vivo, es un retal de malos recuerdos del pasado de Argelia. En pie siguen el restaurante Hortensia, la tienda de abarrotes Qué Boleo y el Bar Alkalá, donde los corridos y la guasca cortan el aire frío que baja del páramo.

Las calles siguen rotas y en el parque, el monumento enmohecido al arriero otea el resto del paisaje. Por ahora se siente un alivio porque los guerrilleros de las Farc que otrora mandaban en estas vías maltrechas de camuflado y con fusil, no volvieron a verse. Eso es lo que dicen algunos.

Sin embargo, el temor volvió a las noches argelinas. Versiones de campesinos indican que los guerrilleros de las Farc, del frente 47 y del 9, volvieron a los caminos de herradura.

Walter * así lo cuenta. “Los hemos visto caminar por el filo de la montaña. Pasan en pequeños grupos. No dicen nada pero parece que están buscando algo”.

Walter es un campesino que por su trabajo tiene que internarse en la vereda El Pital, por todo el lecho del río Samaná. —Esta ruta es la que por ahora frecuentan los guerrilleros— afirma. El temor aumenta cada día, porque las versiones de la presencia guerrillera en el pueblo han tomado fuerza. “Hemos visto en un bar a uno de los cabecillas tomando tinto. Además, sabemos que hace poco enviaron a una persona a mercar al pueblo”, cuenta.

Las denuncias de Walter y otros campesinos de la vereda La Arabia no son desestimadas por las autoridades, pero afirman que no han recibido quejas concretas.

El secretario de Gobierno de Argelia, Luis Eduardo Obando Gallego, manifiesta que ni los organismos del Ejército ni la Policía les han informado de la presencia de la guerrilla.

“La acción de la Fuerza Pública sumada al campesino que ya nos cuenta cómo es la situación, nos ayuda a que no se den este tipo de situaciones. Eso no pasa de rumores”.

Beatriz Elena Villegas, personera de Argelia, indica que no han recibido denuncias ni siquiera de reclutamiento de menores de edad. “La última vez que recibimos una alerta por esta situación fue hace año y medio donde hubo un intento de reclutamiento”, precisa Villegas. Para la Personera, nunca han dejado de estar en riesgo, “pero por ahora, todo está tranquilo”.

Otras zonas en riesgo
Fuentes de Inteligencia Militar indicaron a este diario que a inicios del 2012, los jefes de los frentes 5, 18 y 36 de las Farc decidieron enviar “refuerzos a los frentes que operaron en el oriente lejano para fortalecerlos y reiniciar una pelea por el territorio que perdieron por las acciones de la Fuerza Pública”.

Según los investigadores, lo que buscan estos dos frentes guerrilleros, que hasta el 2002 tenía más subversivos en la zona que policías y soldados, es “retomar el territorio que les sirvió como santuario y donde eran los amos”.

La información recogida es que “las veredas del río Samaná, como El Pital, Arboleda y El Plan, son las que tienen más riesgo”. Incluso versiones extraoficiales indicaron que en el sector Río Verde “hemos visto mucho movimiento de guerrilleros”.

No es solo en Argelia
El camino a Abejorral es una vía sin pavimentar que se abre paso en medio de montañas pobladas de selva. Por los caminos veredales, de vez en cuando se ve a los campesinos atravesar los surcos con sus bestias, cargadas del producido en el jornal.

Uno de esos caminos lleva a la vereda Morelia, límites entre Abejorral y Sonsón. Hasta esta zona han llegado, según los labriegos, algunos guerrilleros para hablar con la gente.

José* fue citado a esta reunión en una de las casetas comunales. “Nos dijeron que estaban volviendo a la zona. Que debíamos prepararnos”.

Ante la denuncia, la secretaria de Gobierno de Abejorral, Gised Milena Martínez, asevera que en este municipio no hay presencia de ningún grupo armado ilegal “e incluso, Inteligencia Militar ha descartado esta información”.

Pero los campesinos insisten y manifiestan que en Veredas como San Bartolo y el Cañón del Aures (zonas que limitan con Sonsón) los guerrilleros siguen pasando. “Incluso en el Alto de Guayaquil, donde hay una base del Ejército, ellos se han mostrado. Eso queda a 20 minuticos de acá, por Mesopotamia, donde siempre hacían las pescas milagrosas”.

Pero ni en Sonsón ni en sus alrededores hay presencia de la guerrilla, asegura Nelson Fernando Gómez, personero de este municipio, “porque acá se volvió un vividero muy bueno. Tanto que se reactivó el turismo”.

Este diario intentó conseguir la versión de las Fuerzas Militares y no obtuvo respuesta. Tanto en Argelia como en los otros municipios, la tranquilidad parece pasearse por sus calles empedradas y balcones torneados en maderas de colores. Esa tranquilidad la confirma el desplazamiento de dos policías motorizados por los caminos veredales. Walter los ve moverse y afirma que ” están muy tranquilos, pese a la advertencia guerrillera”, pero para las autoridades esa es la prueba de la tranquilidad que se vive en la zona. Años atrás, no hubieran salido del casco urbano, fortín donde alias “Karina” y otros guerrilleros obligaban a la población a acostarse bien temprano.

¿QUÉ SIGUE?

ZONA EN RECUPERACIÓN Y MÁS SEGURA

El Oriente antioqueño es una de las zonas que el Gobierno tiene bajo el rótulo de “zonas liberadas de presencia guerrillera”, gracias a la ofensiva militar de los últimos 10 años que consiguió debilitar a los frentes 9 y 47 de las Farc. Según el Ejército, de 385 miembros que tenía el frente noveno en 2003, que por muchos años azotó la región, la estructura pasó a menos de 20 miembros en 2011.

A eso se suma la inversión social en la región, lo que ha permitido el retorno de unos 10 mil desplazados por el conflicto y el inicio de la restitución y entrega de tierras a desplazados. Uno de los logros que han permitido estos avances es el desminado humanitario en municipios como San Carlos, San Francisco y Granada.

El gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama, manifestó el año pasado en la rendición de cuentas del Ministerio de Defensa, en Rionegro, que “aunque en el Oriente se logró seguridad, debemos evitar que regresen grupos armados ilegales”, al advertir versiones de un resurgimiento del frente noveno, en límites entre Antioquia y Caldas.

Fuente: El Colombiano.

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