Buscan rastros sísmicos de hace 10 mil años en el Oriente antioqueño

El grupo de investigación en geología ambiental estudia desde hace cuatro años esta línea sobre información sísmica. / Foto: Agencia de Noticias Unal.

Investigadores trabajan en el levantamiento de información geológica en el Oriente antioqueño, con el fin de conocer eventos sismológicos y contribuir al futuro diseño constructivo en esa región.

Los expertos comentan que debido a la poca información sísmica que se tiene, y a propósito del actual crecimiento urbanístico en esa zona del departamento, surge la necesidad de indagar sobre dichos eventos naturales.

Desde la Red Sismológica Nacional “se tienen datos muy recientes, desde 1993, lo cual es insuficiente en la historia de una falla desde la geología”, según Albeiro Rendón, coordinador del grupo de investigación en Geología Ambiental, que lidera el proyecto.

Por otro lado, el experto dice que en los archivos históricos de las iglesias, en los municipios y en los periódicos, puede haber información con un lapso de 500 años como máximo, pero se requiere de mucho más, por lo menos de 10 mil años; de lo contrario sería, para el caso de la geología, “como pedirle a una persona que cuente parte de la historia de su vida en un segundo”, ejemplifica Rendón.

¿Cómo obtener datos sísmicos de 10 mil años atrás? Según el equipo de investigación, a partir de interpretación de fotografías aéreas e imágenes de satélite, se identifican los rasgos o indicios de fallas en el paisaje, así como el comportamiento de los ríos y otros elementos que permiten, con el apoyo de sistemas de información, llegar a la datación.

El coordinador del grupo en Geología Ambiental explica que estos procesos para hallar la información requerida se completan con la selección de áreas pequeñas en las que se abren trincheras, de 50 a 100 metros de largo por unos 4 metros de profundidad; también con la extracción de insumos vegetales de dichos espacios, los cuales se llevan a laboratorio para la prueba de carbono 14, con el fin de conocer la edad del material.

Además de obtener información de 10 mil años, cuyos eventos tendrían mayor probabilidad de volverse a presentar, la intención es encontrar datos sobre daños geológicos de 6,5 en adelante (en escala de terremotos), ya que estos son los que pueden generar mayores daños ambientales.

Los expertos comentan que la importancia de este tipo de proyectos es que en el momento en que se va diseñar una obra y una estructura sismorresistente se pueden tener intervalos de referencia más precisos, de tal modo que las construcciones puedan tener unas modificaciones estructurales a partir de los datos encontrados.

En municipios como Marinilla, Guarne, Rionegro y La Ceja –todos en el oriente antioqueño– se ha hecho énfasis en el trabajo investigativo dado que la dinámica constructiva está muy activa en esa región y las excavaciones que se llevan a cabo en esos lugares facilitan la labor de búsqueda. No obstante, los investigadores afirman que otras regiones antioqueñas tienen información que puede arrojar resultados de alto potencial en cuanto al tema sísmico.

Además de las labores académicas y las pesquisas adelantadas, desde el proyecto se han efectuado cursos internacionales sobre el tema, con la presencia de expertos foráneos y de reconocimiento mundial.

Fuente: Agencia de Noticias Unal.

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