San Rafael, ríos de descanso en el Oriente antioqueño

Rodeado de aguas puras que hoy representan su potencial económico y de creación de empleo, San Rafael vive un momento definitivo para su desarrollo. Más de cien buses repletos de turistas ávidos de descanso visitan sus envidiables balneario.

Aguas de atractivo turístico de San Rafael. / Foto: Juan David Carvajal, El Mundo.

El burbujeante termómetro amenaza con llegar a los 33 grados y romper todas las marcas registradas hasta ahora en materia de temperaturas altas.  El guía, un joven de 18 años, criado en estas tierras de San Rafael, pasa sus dedos por la frente para secar su sudor, al tiempo que anuncia: “ya casi llegamos”.  Es un decir, porque el tiempo en los pueblos y máxime en sus veredas, parece no transcurrir.

Los viajeros ya están a punto de estallar de la ansiedad al terminar de escalar una pequeña cuesta, cuando el guía anuncia:

-Allá abajito pueden mirar el charco.
-¿Nos podemos meter?, pregunta presuroso, el mayor del grupo.
-Sí, claro, afirmó el guía.

Más tardó la respuesta que el hombre en quitarse pantalones, tenis y camiseta. Ya tenía la pantaloneta. Y al agua.  Esta es agua cristalina, pura y fresca.  El calor agobiante de 20 minutos antes, ahora es la mejor compañía para disfrutar del charco La Cazuela, uno de los más atractivos de este municipio.

Esto es visitar San Rafael, municipio ubicado a 102 kilómetros al oriente de Medellín. Es una experiencia diferente, natural, para vivirla con todos los sentidos, por sus innumerables ríos, balnearios, charcos y cascadas que bañan la zona. Como destino turístico es apreciado por su diversidad de flora y fauna, sus hermosos paisajes y la narrativa de sus habitantes rurales que cuentan historias muy singulares. Historias de mitos y leyendas.

Su desarrollo como destino turístico está por darse. Cuenta con gran cantidad de admiradores viajeros que llegan allí  con frecuencia a disfrutar de la sensación de sus aguas. De no ordenarse y tener un plan, pronto comenzarán a verse los estragos sociales, culturales y ambientales de un turismo poco planificado y nada organizado.

Las hidroeléctricas privaron a San Rafael de las mejores tierras para la agricultura y de las cristalinas aguas del río Guatapé, que ahora divide el casco urbano en dos. Sin embargo, la riqueza hídrica le permite otros recursos como los charcos del río Arenal. Quizás El Bizcocho haya sido durante muchos años el paraje más emblemático porque lo cruza la carretera a Medellín, circunstancia que facilitó el acceso y la promoción turística de hoy.

Otros charcos no menos visitados son los balnearios de La Cristalina, Las Tangas, La Pirringa, Las Maruchas, El Trocadero, La Chocha, La Chorrera, El Burro, Laguna Azul, El Gallo, La Obdulita, La Cascada del Amor, La Cascada de Cuervos.

Solo visitándolo se entenderá por qué sus moradores le entonan a su pueblo en el himno: “a la orilla del plácido río, en un valle fecundo, sin par, coronado de rico plantío se reclina mi pueblo natal. Mil aromas le brindan las flores y las aves su dulce trinar, y en el río se escuchan rumores con que quiere su sueño arrullar.”

Impacto ecológico

“El nombre del río Arenal será cada vez más adecuado. Al cabo de varios años tal vez solo nos quede eso: un arenal. Es urgente detener de algún modo semejante drama ecológico que nos puede dejar sin nuestros ríos. En esto todos somos responsables. No nos quedemos en el romanticismo de nuestras aguas cristalinas o el delicioso sancocho”, afirma Juan Alberto Gómez Duque.

Fuente: El Mundo.

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