Cuatro hombres fueron asesinados en Guarne

Los hombres desaparecieron el martes de una finca de la vereda La Porra del municipio de Guarne y aparecieron muertos en la vereda San Isidro este miércoles en horas de la mañana.

Los hombres fueron hallados sin vida en una quebrada de la vereda San Isidro de Guarne. / Foto: Ricardo Monsalve.

Confusión. Ese es el sentimiento que reina en el caso de los cuatro hombres – dos de ellos hermanos– que fueron raptados el pasado martes de la vereda La Porra y hallados muertos un día después con tiros de gracia  en zona rural de Guarne.

Según Edwin García Zapata, hermano de Róbinson y Anderson, sus dos hermanos salieron de sus casas a las 6:30 p.m. (del martes) en busca de don Jairo Alfonso Murillo, un vecino que los alertó vía teléfono celular de que algo malo le sucedía.

“Cada uno cogió un machete y se fueron. Minutos después se escuchó que Ánderson pedía auxilio a gritos”, relata Edwin.

Ánderson, asegura Edwin, regresó a buscar ayuda por lo que había visto en la finca Villa Guadalupe, donde don Jairo vivía desde hacía 2 años.

“Tenían la casa rodeada. Dos hombres en moto y otros en una camioneta. Lo habían encañonado. Parece que lo iban a robar”, cuenta Edwin entre lágrimas.

Por eso agrega que Daniel Hincapié, uno de sus vecinos, se armó con otro machete y siguió el rumbo de los hermanos García.

Lo que ocurrió dentro de Villa Guadalupe es todo un misterio. Para Edwin, los campesinos enfrentaron a los agresores y estos los redujeron amenazándolos con armas de fuego.

Revolcaron la propiedad como buscando algo que llevarse –pero no se robaron nada– y los obligaron a acompañarlos por zona boscosa a 30 minutos de camino hasta El 18.

Durante la noche decenas de vecinos y familiares de los García y de Jairo Alfonso no lograron contemplar el sueño al desconocer el destino de sus seres queridos, tal como lo asegura Paula Murillo, hija de don Jairo.

“Qué incertidumbre. Nosotros mismos los buscamos hasta que los encontramos en la madrugada”, agrega la mujer.

Los cuatro hombres, como lo sospechaban sus familiares, fueron hallados sin vida, semidesnudos, atados de sus manos  –Daniel con cabuyas y los demás con prendas de vestir– y con todos sus documentos.  Cada uno, recibió un disparo de gracia en el cráneo y fueron tirados a una quebrada en la vereda San Isidro.

Según el coronel José Gerardo Acevedo, comandante de la Policía Antioquia, una de las personas asesinadas era  solicitada por la Fiscalía por concierto para delinquir y tentativa de homicidio agravado.

También anotó que uno de los occisos, un joven de 18 años, había interpuesto una denuncia por varias amenazas de personas del sector en su contra.

Fuente: El Tiempo, y complementado con información de El Colombiano.

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