Nopco, en disputa por licencia ambiental en Marinilla

La empresa podría perder más de 15 mil millones de pesos por no obtener el permiso.

Empleado de la empresa considera que no hay claridad en el Plan de Ordenamiento Territorial. / Foto: Guillermo Ossa, El Tiempo.

Desde hace tres meses el ingeniero Jorge Gil comprende qué es la soledad: es el único que trabaja en los 31.539 metros cuadrados de lote que tiene la empresa Nopco S. A. en Marinilla, oriente antioqueño, y podría llegar a ser el último que trabajó en esta planta, que no ha encendido sus reactores.

Al menos esa es la definición en primera instancia de la Corporación Autónoma Regional Cornare, que el 10 de septiembre pasado les negó la licencia ambiental para operar en este lugar.

Negativa que pone en aprietos a la empresa, que sin conseguirla decidió construir su nueva planta con una inversión cercana a los 15 mil millones de pesos.

Y es que lo que inició en agosto del 2011 como la construcción de una planta de aditivos químicos para la industria, quedó convertido en una discusión jurídica.

El municipio, según Nopco, enfrenta una demanda por 25 mil millones de pesos -monto levemente superior a su presupuesto anual- y a la empresa ya le inició la Alcaldía un proceso de sanción urbanística que podría terminar en multas o demolición de las obras.

Aunque aún falta el fallo en segunda instancia de Cornare, para el secretario de Planeación, Juan Fernando Gómez, es claro que una empresa con estas características no puede operar en la zona, pues el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) no lo permite. 

“Lo que sigue será decisión de ellos porque asumieron el riesgo de construir sin haber tenido la licencia ambiental que se requiere”, precisó.

Por su parte, el gerente general de Nopco, José María Gutiérrez, afirmó que el tema se politizó.

“Le están jugando sucio al país”, dijo este ingeniero quien agregó que su empresa no verterá residuos directamente a la quebrada La Marinilla y que estarían habilitados para trabajar allí pues es zona de expansión.

Lo que está en juego, más allá de las inversiones de una empresa en Marinilla, es el modelo de expansión industrial que llega actualmente al oriente antioqueño y que preocupa no solo a los pobladores de este municipio sino también de Rionegro, Guarne y Santuario.

La expansión que cerca

“Les digo charlando a mis compañeros que tengo la oficina más grande. Estos días han sido de incertidumbre porque me iba a pasar para Marinilla y quería comprar casa en Bello, pero todo está parado”, se lamentó Gil quien espanta el silencio de su oficina con música.

Marinilla cuenta hoy con 52.400 habitantes. Hace parte del valle de San Nicolás, zona de expansión de la capital de Antioquia.

De hecho, a la orilla de la autopista Medellín-Bogotá el paisaje ya ha cambiado y pasó de casas campestres y campesinas al de bodegas e industrias.

En la zona donde se construyó Nopco también están asentadas Sika, Familia Sancela, Vestimundo, Imusa y Griffith Colombia.

Para Gutiérrez, el problema de su empresa marca un precedente negativo para la industria en este municipio.

“¿Dónde queda la legalidad jurídica para oriente, cómo un administrador municipal da un permiso y al año lo quita?”, cuestionió el gerente de Nopco quien añadió que luego de esto nadie querrá asentarse en Marinilla.

Según la concejal Maribel Giraldo, Marinilla no está en contra de la industria.

Contrario a Martínez dijo que este es un precedente positivo: antes de que cualquiera se asiente en la zona -agregó- debe existir una concertación y debe adecuarse al POT.

“El oriente está siendo un atractivo industrial para las empresas que se tienen que venir del valle de Aburrá, y ya no compete ni siquiera a un ordenamiento territorial sino a uno regional”, alertó la concejal quien llamó a los municipios aledaños a que juntos definan claramente su zona industrial.

Sin embargo, en el caso Nopco se evidenciaría una debilidad institucional que deberá confirmar el Ministerio Público.

Según Gómez, en la revisión de este proceso “tomamos conciencia de que nosotros no clasificábamos a la empresa, ya llega clasificada”, haciendo referencia a la clasificación de esta industria según el Código Industrial Internacional Uniforme (CIUU), que tiene repercusiones directas sobre en qué áreas del municipio podrían asentarse.

La anterior administración los clasificó como CIUU I2, pero este año se le regresó a su status original de CIUU I1.

“(A Nopco) se le cambia la clasificación para poder que (su certificado de ubicación) dé restringido y viabilizar el proyecto, ahí es donde está la zancadilla de todo este proceso. Y esa clasificación la cambia el Secretario de Planeación Municipal porque el certificado y concepto lo emite es él”, señaló Gómez contra Edier Antonio Agualimpia, anterior director de Planeación.

El ingeniero Gil, que viaja a diario más de cuatro horas para llegar a su trabajo, anhela tener claro su futuro en diciembre.

En próximas semanas Cornare emitirá concepto en segunda instancia. Cualquier decisión que tome será polémica y, tanto de un lado como del otro, devendría en procesos legales.

Fuente: El Tiempo

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