“NOPCO es víctima de un problema político en Marinilla”, vocero de la compañía

El comunicador, Juan Eugenio Molina, vocero oficial de la compañía de productos químicos, aseguró que la polémica obedece a forcejeos políticos en Marinilla, en los cuales “NOPCO es el chivo expiatorio.” / Foto archivo: NOPCO S.A.

Gran expectativa genera en Marinilla le decisión que tomará CORNARE, frente a si otorgarle o no la licencia ambiental a la empresa de químicos NOPCO, que construyó una planta en esa población del Oriente Antioqueño y espera el permiso para iniciar operaciones. El fallo de la corporación autónoma será trascendental para el municipio, porque en la audiencia pública, realizada el pasado 8 de agosto, algunos habitantes, la administración municipal y el Concejo, denunciaron presuntas irregularidades en la forma como la compañía obtuvo la licencia de construcción, por lo que se oponen a su funcionamiento.

Para conocer la posición de la empresa y aclarar algunas inquietudes, que han surgido alrededor del tema, la agencia de prensa del Instituto Popular de Capacitación (IPC) entrevistó al comunicador, Juan Eugenio Molina, vocero oficial de la compañía de productos químicos, quien aseguró que todo obedece a forcejeos políticos en Marinilla, en los cuales “NOPCO es el chivo expiatorio.”

Juan Eugenio manifestó que para la empresa están en juego los aproximadamente 20 mil millones que costó la edificación de la planta y aclaró cuando se otorgó la licencia de construcción el uso del suelo si le permitía a NOPCO asentarse en ese lugar. Lo que ocurrió, según el comunicador, fue que la nueva administración municipal cambió el uso del suelo en esa zona, desde el Plan de Ordenamiento Territorial.

Aunque se mostró optimista en que la respuesta de CORNARE los favorecerá, afirmó que si la compañía no recibe la licencia ambiental, que le permita iniciar operaciones, seguramente habrá una demanda contra el municipio de Marinilla. Sin embargo el vocero de NOPCO no descartó que, en algún momento del debate, haya una negociación entre las partes.

Juan Eugenio, ¿Cuál es el balance que hace usted sobre la audiencia pública que realizó la corporación autónoma CORNARE?

Hay una cosa muy positiva y es que las audiencias públicas son como quitarle la presión a una olla. Entonces salieron una cantidad de cosas que la comunidad pensaba, a las cuales nosotros estamos completamente dispuestos a responder sin problema.

Pero si somos conscientes de que si hay un conflicto, nosotros estamos muy dispuestos a mantener las puertas abiertas, trabajar mucho a favor de la comunidad, incluso ya hay unos planes sociales avanzando para implementarlos en Marinilla y para lograr que la gente entienda que el desarrollo no necesariamente es arrasamiento de recursos naturales y que los productos químicos no son bombas nucleares. No son los químicos sino el manejo que se haga de ellos lo peligroso. Nosotros tenemos mucha experiencia en ese manejo. Imagínese que en Bello no ha habido ni un solo derrame en 50 años.

¿Cuáles son las dificultades que tiene la empresa NOPCO en el municipio de Marinilla?

Desde un principio la posición oficial de la empresa ha sido tratar de tumbar una cantidad de pre concepciones que hay que son falsas. Fueron producto  un error que cometió la empresa puesto que cuando llegó al municipio la empresa comenzó en función de su traslado y no informó a la comunidad sobre una cantidad de elementos.

En este momento estamos tratando de tumbar una cantidad de pre concepciones que tienen que ver con el tipo de químicos que se producen, el curso legal por el cual llegó NOPCO a Marinilla, que es cumpliendo en todos los requisitos que se le exigieron. Se está diciendo que se van a manejar unos insumos altamente tóxicos, pero la empresa química cada vez está más reglamentada a nivel nacional e internacional, lo cual no le permite esto que están diciendo allá. Y toda la negativa que se ha venido creando en la administración municipal alrededor del tema.

¿Por qué deciden trasladarse del municipio de Bello?

Eso obedeció a un proceso de desarrollo productivo que planteó la empresa. Ahí había dos alternativas, una era cualificar la planta de Bello que tenía más de 50 años, lo que salía demasiado costoso; la otra era hacer una nueva planta con todos los desarrollos tecnológicos actuales, utilizando algunas cosas que se habían implementado en Bello.

Entonces se Salió de allá fue por eso, pero nunca se salió por algún problema con la Alcaldía ni con la comunidad de Bello, de hecho tenemos todas las certificaciones del municipio de Bello sobre el manejo ambiental que hizo NOPCO. Con el Área Metropolitana no tenemos ninguna demanda en curso ni se dejó de llenar algún requisito.

Salimos sencillamente porque teníamos que construir una planta con más desarrollo tecnológico y salía muy costo actualizar la de Bello. Además allá, en esa área donde está NOPCO, el municipio decidió cambiar el uso del suelo, en el plan de ordenamiento territorial, para ponerlo completamente habitacional. Entonces nosotros hubiéramos podido seguir allá pero habría que conseguir más terrenos y lo que exige una nueva planta y por eso Bello ya no era el más idóneo.

¿Por qué eligieron a Marinilla y se trasladaron del Valle de Aburrá al Oriente Antioqueño?

Se miró el Oriente por una razón fundamental: como el país está direccionándose para abrirse al exterior, el corredor del Oriente conecta muy rápido al río Magdalena que dentro de poco va a ser navegable para la exportación. Entonces era más válido poner una planta en esa región, además por la conexión con el aeropuerto José María Córdoba.

Marinilla no fue escogida a dedo sino que se buscaron terrenos en El Carmen de Viboral, Guarne, Rionegro y Santuario, pero encontramos este lote en Marinilla que lo estaban vendiendo y que era muy central.

¿Antes de llegar a Marinilla habían intentado instalar la empresa en otro municipio del Oriente?

No, no, no. Se habían buscado terrenos, se tuvieron varias opciones y se escogió Marinilla porque era la más favorable. O sea NOPCO salió a buscar terreno, encontró el de Marinilla e inmediatamente inició el proceso con el municipio de Marinilla, pero no se buscó en Rionegro o en otro no. De hecho Rionegro tiene una cantidad de empresas mucho más químicas que NOPCO.

En Marinilla la Alcaldía y el Concejo sostienen que la zona donde se construyó la planta de NOPCO es suelo de expansión urbana y que por eso la empresa no debió recibir la licencia de construcción. ¿Usted que puede decir frente a eso?

En el momento en que NOPCO pidió el uso del suelo en Marinilla, la Alcaldía Municipal a través de la Secretaría de Planeación concedió el permiso del uso del suelo para la construcción de una planta de químicos de acuerdo con el Plan de Ordenamiento Territorial que tenía el municipio en ese momento.

Es que NOPCO tiene en sus manos un permiso de construcción y de uso del suelo que fue expedido por la administración anterior, pero la Alcaldía nueva dio una negativa de una manera inclusive bastante ilegal porque un permiso de usos del suelo no se tumba con una resolución, sino con una ordenanza o un mandato que de un contencioso administrativo. Es más eses es el escollo en este momento, la Alcaldía dice que puede dar la negativa pero no se da cuenta que la ley colombiana no lo permite.

¿O sea que el cambio del uso del suelo se dio con la nueva administración, pero cuando ustedes pidieron la licencia de construcción si estaba permitido que se ubicaran allí?

Claro, lógicamente. Es que en este momento la planta está construida en un 100%, ya está lista para empezar a operar. La planta se empezó a construir en junio del año pasado y de ese mes a marzo de este año, que fue cuando surgió la negativa de la nueva alcaldía, la planta nunca se sello, pues la construcción siempre siguió. Teníamos permiso de uso del suelo y de construcción.

Entonces se empezó la construcción y cuando se llevaba el 60% se inició el proceso de pedido de la licencia ambiental –para permitir el funcionamiento de la empresa-. La licencia ambiental comenzó a avanzar con todas las de la ley, de hecho los requerimientos que nos hizo CORNARE ya todos están radicados allá. Pero a la Alcaldía nueva le dio por dar una negativa y ahora no entendemos por qué CORNARE le volvió a pedir un criterio a la administración, viendo que había un uso del suelo aprobado y en construcción.

La única forma que tenía la Alcaldía de Marinilla para tumbar ese permiso de uso del suelo era llevando el asunto a un contencioso administrativo, o sea ante un juez que decidiera si ese uso del suelo era o no apto. Entonces CORNARE paró esto y ahí fue cuando empezaron las audiencias públicas y todo lo que está pasando en este momento.

¿Por qué empezar a construir la planta si todavía no se había aprobado una licencia ambiental que permitiera su funcionamiento? ¿Eso no era un riesgo?

No, porque es que NOPCO tuvo 50 años en un territorio mucho más exigente como es el del Área Metropolitana y en este momento tiene todos los permisos acá –en Bello-, entonces la compañía sabía que no iba a tener ningún problema.

Además la licencia ambiental no es para tumbar una empresa sino para obligarla a que cumpla unos requisitos. Entonces lo que hizo NOPCO fue iniciar el proceso, porque no es cierto que la licencia ambiental se dé para permitir la construcción y asentamiento de una fábrica. No, esa licencia es para la operación y eso es detrás de lo que nosotros estamos y vamos muy bien porque no hay ningún argumento que diga que nosotros producimos productos químicos directos o pesados. Nosotros producimos es bases con las que hasta se elaboran alimentos, imagínese. Es que se ha dicho que había naftaleno y una cantidad de cosas que no son.

Estamos hablando de una fábrica de 50 años, no de una empresa que nació ayer. Y es una compañía que produce unos productos supremamente importantes para la industria nacional, se hacen aditivos para el petróleo, el papel, la agroindustria.

Ahí en realidad hay un problema político muy fuerte y NOPCO ha sido el chivo expiatorio de este problema, pero la empresa está muy apegada a la ley y tiene a todos sus abogados en función de la legalidad que es lo que nos concierne. Y hay una cantidad de posibles demandas incluso alrededor de injurias y calumnias que no son, como que es la  empresa más venenosa del mundo.

Usted dice que hay un problema político ¿Quiénes son los que están en ese forcejeo?

No, no, nosotros no entramos a opinar frente a eso pero si hemos sido testigos de mucho forcejeo político alrededor de Marinilla. Nosotros no opinamos porque no nos concierne y realmente nuestro rol no es la política, pero si nos hemos dado cuenta que hay manejos que han puesto a NOPCO en la mitad de un conflicto que no le concierne. O sea están buscando méritos políticos o conveniencias de diferentes partes que no nos conciernen a nosotros.

Por ahora nos apegaremos a la legalidad de acuerdo con lo que vaya pasando y con lo que la ley colombiana nos permite. Es que una empresa en Colombia no dura 50 años siendo la más tóxica del mundo. Eso se cae de cualquier peso. Entonces en esa parte política nosotros no la discutimos pero si hemos sido víctimas de eso.

Si a NOPCO no le dan la licencia ambiental, bien sea por la presión de la comunidad o por razones técnicas, ¿cuál será la siguiente etapa de este debate? Es decir ¿Habrá acciones legales?  

Lógicamente, nosotros tenemos todo el derecho a demandar al movimiento que se creó alrededor del tratamiento de la empresa y obviamente eso sería supremamente enredoso para Marinilla, porque es el municipio el que tendría que pagar esa demanda, porque es que no le pueden dar una licencia de construcción a una empresa y después de que hagan la construcción quitársela, porque es que eso vale mucha plata. Estamos hablando aproximadamente de 20 mil millones de pesos que valió la planta.

Entonces claro que vendrían demandas, pero yo no creo que las instituciones ambientales estén por acabar con las empresas. Además hay 120 personas en NOPCO que dependen de su trabajo.

Nosotros creemos que va a haber un momento de conciliación, estamos seguros de que es posible que se llegue a un acuerdo frente el manejo de todo. Esperamos que haya mucha justicia de CORNARE y que las cosas funcionen.

Básicamente el lío se centra en el uso del suelo, porque los opositores de que NOPCO se asiente en Marinilla confían en que CORNARE niegue la licencia, porque de aprobarla la decisión iría en contra del POT del municipio

Si en la negativa de la Alcaldía que es muy discutible. Pero también hay una cantidad de cosas que son demandables por la manera como se ha manejado a la empresa. Sabemos que hay dificultades con el POT de Marinilla, problemas de incumplimiento del municipio frente a Planeación Nacional y nosotros somos víctimas de eso.

Es una situación en la que pesa una buena conciliación, porque la realidad es que si NOPCO se va de Marinilla, el municipio tiene que pagarle a la empresa y finalmente así la demanda se demore mucho sabemos que la va a ganar la compañía. Además se quedarían 120 personas sin empleo. Eso es un daño que no se puede hacer bajo ningún punto de vista.

Fuente: Prensa IPC.

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