La UdeA realiza atención psicosocial a víctimas del conflicto armado en Granada

En 2011 la Universidad de Antioquia otorgó la distinción Presencia de la Universidad en la Sociedad, categoría plata, al programa de “Práctica solidaria para la atención psicosocial de la población afectada por el conflicto armado en el municipio de Granada-Antioquia”, que en los dos años de ejecución ha involucrado a más de 130 estudiantes en práctica académica y en proyectos de aula, de los pregrados de trabajo social, psicología, historia y sociología de de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, y a por lo menos ocho docentes asesores de práctica y de trabajo de grado.

Una de las localidades más golpeadas por el conflicto en las dos últimas décadas es Granada, municipio del Oriente antioqueño ubicado a 77 kilómetros de Medellín, que se hizo notorio en el país por la violencia que diferentes grupos armados ilegales desataron en la región.

En los años recientes la población rural y urbana afectada se ha involucrado en una serie de programas y de actividades orientadas a recuperar la tranquilidad, las tierras, el tejido social maltrecho y la memoria de los hechos que perturbaron la cotidianidad y la vida de los habitantes, muchos de los cuales se vieron obligados a abandonar su terruño para preservar la integridad y la familia.

Una parte de esas actividades son las que despliega la práctica académica del Departamento de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, ya que gracias a la alianza entre la Cooperativa de Ahorro y Crédito Coogranada, la alcaldía de Granada y la Universidad de Antioquia, adelanta procesos de acompañamiento psicosocial a la población vulnerada en algún grado por el conflicto armado.

Como tal, desde los inicios el programa vinculó a estudiantes de trabajo social, pero luego abrió espacios a estudiantes de psicología, historia y sociología, quienes en sus semestres de práctica se han vinculado al proyecto con la asesoría de docentes de la misma unidad académica.

El acompañamiento psicosocial está dirigido a los niños, a los jóvenes, a los adultos mayores, a la familia y a las organizaciones comunitarias, y se expresa o materializa en la ejecución de diferentes acciones.

En una primera dirección, los estudiantes se dedicaron a hacer un trabajo de contextualización del municipio, en el área rural y urbana, así como a reconocer el territorio, la administración municipal, las instituciones, los programas, las organizaciones. De manera paralela, se empeñaron en reconocer in situ las condiciones del conflicto, de lo cual quedó un documento y una conclusión clara: el ciento por ciento de la población de Granada fue afectada por la violencia de las guerrillas y de los paramilitares, y en algunas ocasiones por el accionar de las fuerzas armadas.

En un segundo momento, el grupo de trabajo se enfocó en la elaboración de diagnósticos participativos en las veredas y en el casco urbano, donde lo que se pretendía era ubicar con las familias las problemáticas y las alternativas de trabajo en el área social, asociadas tanto con las experiencias del conflicto como con las vivencias actuales.

El diagnóstico se configuró con líderes comunitarios y jóvenes de las 42 veredas y con niños, jóvenes y adultos de los tres sectores de mayor vulnerabilidad en el casco urbano.

Con los insumos obtenidos en el contexto y el diagnóstico —dice la coordinadora del programa general, la profesora Marta Valderrama—, el equipo formuló los programas guías del acompañamiento psicosocial, que en líneas generales pretende promover entre los afectados la posibilidad de socializar y tramitar de la mejor manera las experiencias negativas y las inquietudes, y procura, si no reparar del todo las secuelas y las heridas, al menos superar los efectos siempre adversos de la confrontación armada y restablecer de la mejor manera las vidas de los distintos grupos poblacionales.

Entre los programas específicos diseñados destaca el acompañamiento a más de 200 jóvenes campesinos matriculados en el bachillerato rural, mediante el cual “nuestros estudiantes asumieron la responsabilidad directa de preparar temas centrales de la formación de los bachilleres en medio ambiente, política y ciudadanía, sexualidad, relaciones interpersonales y familiares”.

Otro programa, también dirigido a los jóvenes, tanto de la zona rural como urbana, está orientado a dinamizar la participación y la organización de este segmento poblacional frente a los proyectos y a las propuestas que les incumbe, como la formulación de la política de juventud para el municipio, en coordinación con la Alcaldía y las organizaciones juveniles.
Con los adultos mayores el programa de práctica solidaria también ha desplegado diversas actividades, principalmente con un grupo institucionalizado de más de cien integrantes y con dos grupos organizados de las veredas El Roble y El Edén.

Por su parte, el trabajo con los niños se ha cumplido en diversos frentes, a través de los establecimientos educativos, o con el Departamento de Extensión Cultural de la Universidad con el cual se abordó la temática de la sexualidad mediante una obra de títeres, o mediante caminatas ecológicas.

La profesora Marta Valderrama coordina todas las labores y los proyectos que se adelantan en desarrollo de la práctica académica solidaria en el municipio de Granada, afectado durante mucho tiempo por el accionar del ELN, las Farc, los grupos paramilitares y el narcotráfico. El programa, que concita la voluntad y el compromiso de los estudiantes y profesores de la Universidad, de Coogranada y de la Alcaldía de Granada por el mejorestar de la población rural y urbana, conjuga en su ejecución la docencia, la investigación y la extensión y aspira a replicarse en otros municipios con problemáticas similares.

 

“Otro ámbito importante de resaltar es la identificación de los riesgos mayores de seguridad y convivencia y el desarrollo de programas radiales, de campañas educativas y de talleres alrededor de esta temática”, destaca la coordinadora.

La tarea, desde luego, no ha sido fácil, dada la magnitud de la problemática vivida por los pobladores, más de la mitad convertidos en desplazados cuando recrudecieron los ataques y los atropellos en la estratégica zona de bosques húmedos y de aguas, a tal punto que hubo veredas que quedaron en un momento dado completamente deshabitadas o cuando más con una o dos familias al cuidado de sus parcelas.

Al respecto, Valderrama señala que así como el conflicto fue fuerte, los procesos de retorno han sido considerables, lo cual implica un trabajo tanto con las familias afectadas de manera directa por la confrontación como con las familias que decidieron regresar al campo y al pueblo, calculadas hoy en día en unas 1.700 familias.

En ese sentido, precisa, “ahora nos encontramos con veredas donde 30, o 20 o 15 familias han retornado y nuestro trabajo, orientado a acompañar ese proceso en asuntos sociales, ha sido significativo para las familias, pero también para los estudiantes como campo de práctica”.
La “Práctica solidaria para la atención psicosocial de la población afectada por el conflicto armado en el municipio de Granada-Antioquia”, como se denomina el programa, arrancó en octubre de 2010 y culmina su primera fase en octubre de 2012.

Confluencia

Además del acompañamiento psicosocial, el proyecto ha desatado otras dinámicas que han permitido articular la investigación, la práctica docente y la extensión.

Así, por ejemplo, varios estudiantes han adelantado el trabajo de grado y siete investigaciones hoy tienen curso con estudiantes de sociología, de historia y de trabajo social.

Las investigaciones, observa Valderrama, se han centrado en el análisis de los procesos de conflicto, el análisis de las dinámicas de retorno, las condiciones de sostenibilidad de los retornos en Granada, y algunos ejercicios sobre memoria asociada con el conflicto y los procesos de reparación.

También hay un proyecto de investigación aprobado por el Comité de Investigación de la Universidad de Antioquia, Codi, en el marco de las convocatorias temáticas de Expedición Antioquia 2013, centrado en reconocer y valorar las dinámicas de retorno, que en esencia ha sido promovido por los mismos habitantes hacia la zona rural del municipio.

Se trata, explica la profesora Valderrama, de una investigación que se realiza en desarrollo de un proyecto mayor, con estudiantes de la línea de profundización de trabajo social, y al cual se adhieren cuatro proyectos más que trabajan el retorno desde el punto de vista de los procesos y las relaciones territoriales, desde las dinámicas de sostenibilidad económica, de vivencia misma y de organización alrededor del retorno, y desde la perspectiva institucional.
“Paralelamente, hay otros dos proyectos, uno de los cuales fue convenido con Asesoría de Paz de la Gobernación de Antioquia, para ejecutarlo en el único corregimiento de Granada, Santa Ana”, subraya la coordinadora del programa.

En dicho corregimiento, se adelantó en el semestre pasado un trabajo orientado a identificar y formular planes de seguridad y convivencia construidos de manera colectiva con la comunidad, con el apoyo de Asesoría de Paz y la vinculación de cinco practicantes de trabajo social, cuyo esfuerzo arrojó no solo el diagnóstico y análisis sino el proceso pedagógico para mejorar y atender los problemas que en este ámbito hay en las veredas y en el casco urbano de Santa Ana.

El otro proyecto, con el apoyo del Parque del Emprendimiento, fue presentado a una agencia de cooperación internacional para desarrollar precisamente una idea de parque de emprendimiento para la subregión del Oriente antioqueño que incentive la reactivación de las dinámicas económicas en la zona rural y urbana, a través del procesamiento de alimentos, del establecimiento de cadenas alimentarias y del diseño de otras opciones socioeconómicas.
Este año —anunció la coordinadora— se iniciaron conversaciones con el ánimo de extender el programa de atención psicosocial al vecino municipio de San Carlos, otra de las localidades que ha sufrido con vehemencia los embates de los grupos ilegales.

El propósito, señala Valderrama, es que la experiencia en el municipio de Granada se va a ligar a la política de la administración de Medellín encaminada a desarrollar una segunda fase de retorno a la localidad, así como viene acompañando un proceso similar hacia San Carlos. (LJLB)

 Fotos cortesía del Proyecto y Luis Javier Londoño Balbín.

 

Tomado de: Periodico Alma Mater, http://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-probsoc606.htm

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